Núremberg

Núremberg no es una ciudad fácil de definir. Segunda urbe de Baviera con más de 540.000 habitantes, esta ciudad de Franconia Media te recibe con casas de entramado de madera que parecen sacadas de un cuento y murallas que custodian casi mil años de historia. Pero Núremberg es también el lugar donde el Sacro Imperio Romano celebraba sus dietas imperiales y donde, siglos después, el nazismo escenificó sus desfiles más megalómanos antes de ser juzgado en el Palacio de Justicia que hoy puedes visitar. Esta dualidad la convierte en uno de los destinos más complejos y fascinantes de Alemania.
Lo que hace única a esta ciudad es precisamente esa capacidad para mirar de frente tanto su gloria como sus sombras. A quince minutos en tranvía puedes pasar del Castillo Imperial (Kaiserburg), símbolo del poder medieval, a los restos del Campo Zeppelin, testimonio pétreo del terror nazi. Núremberg ha transformado su historia en una lección de memoria activa, reconstruyendo su centro histórico piedra a piedra tras quedar destruido en un 90% durante la Segunda Guerra Mundial.
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Cómo llegar a Núremberg sin complicaciones
La ciudad tiene uno de los mejores accesos aeroportuarios de Europa. El Aeropuerto Albrecht Dürer (NUE) se conecta con el centro mediante la línea U2 de metro en apenas 12 minutos, uno de los traslados más rápidos que encontrarás en cualquier ciudad europea. El billete sencillo cuesta alrededor de 3,40€, aunque si piensas moverte por la ciudad conviene que valores la tarjeta de transporte desde el primer momento.
Desde Múnich, el tren de alta velocidad ICE te planta en la Estación Central (Hauptbahnhof) en 1 hora y 5 minutos con salidas muy frecuentes. La alternativa económica es el tren regional con el Bayern Ticket, que tarda entre 1h 45m y 2 horas pero permite viajar en grupo por un precio fijo. Si llegas en coche por la autobahn A9, son 170 km desde Múnich, aunque el tráfico puede alargarlo hasta casi 2 horas.
Moverse por la ciudad: más fácil de lo que parece
El Verkehrsverbund Großraum Nürnberg (VGN) gestiona una red de metro, tranvías y autobuses que funciona como un reloj suizo. Las tarifas se ajustan cada 1 de enero, así que verifica los precios actuales. Lo más práctico es adquirir la Nürnberg Card + Fürth por unos 33€: incluye transporte ilimitado en zona A durante 48 horas y entrada gratuita a unos 30 museos. Es de las tarjetas turísticas con mejor relación calidad-precio de Alemania si tu plan incluye más de dos museos.
El casco antiguo está perfectamente delimitado por la muralla medieval y se recorre a pie sin problemas. De hecho, caminar es la mejor manera de descubrir esos rincones que las guías no mencionan: un arco gótico aquí, una casa de entramado allá, una fuente renacentista al doblar la esquina.
La Milla Histórica: el corazón medieval de Núremberg
La ciudad diseñó hace años la Historische Meile (Milla Histórica), un recorrido señalizado que conecta los principales puntos de interés del casco antiguo. Comienza en la Frauentor, justo enfrente de la estación de trenes, donde encontrarás la Oficina de Turismo bien surtida de mapas y folletos.
El Castillo Imperial: cuando Núremberg era el centro del mundo
El Kaiserburg domina la ciudad desde su colina rocosa al norte del casco antiguo. Este no era un castillo cualquiera: cada emperador del Sacro Imperio Romano debía celebrar aquí su primera Dieta Imperial tras ser elegido. Las Joyas de la Corona Imperial se custodiaban entre estos muros, convirtiendo a Núremberg en la capital no oficial del imperio más poderoso de la Europa medieval.
La entrada completa cuesta 9€ y te permite acceder al Palacio Imperial, la Torre Sinwell y el Pozo Profundo. Si prefieres algo más ligero, por 4€ puedes subir solo a la torre y ver el pozo. Desde la Torre Sinwell obtienes la panorámica definitiva: un mar de tejados rojos que se extiende hasta donde alcanza la vista, cortado por el río Pegnitz y enmarcado por las murallas.
Los jardines del Burggarten son de acceso gratuito y ofrecen un remanso de paz donde los locales escapan del bullicio turístico. Dentro del complejo encontrarás varios espacios verdes, incluido un jardín botánico secreto dedicado a Maria Sibylla Merian, la naturalista del siglo XVII que documentó la metamorfosis de las mariposas mientras vivía en Núremberg. Este jardín específico solo abre domingos y lunes por la tarde (abril-octubre) y es uno de los rincones menos conocidos del castillo, plantado exclusivamente con las flores que aparecen en sus ilustraciones científicas.
Hauptmarkt: el latido de la ciudad
La Plaza del Mercado (Hauptmarkt) es el verdadero corazón de Núremberg desde la Edad Media. Aquí se celebra el mercado diario de productos frescos, pero es en diciembre cuando alcanza su esplendor máximo con el Christkindlesmarkt, considerado el mercado de Navidad original de Alemania. A diferencia de otros mercadillos navideños, este prohíbe estrictamente decoraciones de plástico y música grabada, solo se permite música en vivo o coros.
La Frauenkirche (Iglesia de Nuestra Señora) preside la plaza con su fachada gótica del siglo XIV. A las 12:00 del mediodía se activa el carrillón de su reloj y siete príncipes electores desfilan ante el emperador. Docenas de turistas se concentran para fotografiar el momento, así que si quieres una buena toma, llega diez minutos antes.
El secreto del anillo de la Schöner Brunnen
La Bella Fuente (Schöner Brunnen) es una pirámide gótica de 19 metros con 40 figuras que representan la visión medieval del mundo. Los turistas hacen cola para girar el anillo dorado incrustado en la reja, pero aquí va el truco que solo conocen los locales: al otro lado de la reja hay un anillo negro de hierro. Ese es el "verdadero" anillo que, según la tradición, concede fertilidad y buena suerte. El dorado es para los turistas.
Las iglesias que cuentan la historia de Núremberg
San Sebaldo: la más antigua y grandiosa
La Iglesia de San Sebaldo comenzó a construirse hacia 1215 en estilo románico, aunque un siglo después se ampliaron las naves laterales en gótico. Su interior impresiona por la altura de las bóvedas y ventanales. Quedó muy dañada en la Segunda Guerra Mundial y fue reconstruida en 1957, pero conserva importantes obras de arte y las reliquias de San Sebaldo, patrón de la ciudad.
San Lorenzo: la fachada más fotogénica
La Iglesia de San Lorenzo (St. Lorenz) invade la calle Königstraße con su imponente fachada gótica del siglo XIV. Su torre se eleva más de 80 metros, así que para fotografiarla necesitas alejarte varios cientos de metros. La plaza frente a la iglesia es uno de los puntos de encuentro favoritos de los nuremburgueses.
Rincones fotogénicos: más allá de las postales típicas
Weissgerbergasse: las casas de entramado más auténticas
Esta callecita estrecha conserva las casas de entramado de madera (Fachwerkhäuser) mejor preservadas de la ciudad. Desde las más sencillas de clase media hasta las elegantes con miradores elaborados donde vivía la burguesía. Históricamente era la calle de los curtidores, ahora alberga hoteles boutique, restaurantes y bares. La mejor luz para fotografiar es por la mañana temprano, antes de que lleguen los coches de reparto.
Henkersteg: el puente del verdugo
El conjunto formado por el Puente del Verdugo, la torre y el almacén de vino (Weinstadel) es de las estampas más fotografiadas. El verdugo de la ciudad vivía aislado en una islita del río Pegnitz porque se le consideraba socialmente "impuro" y no podía usar los puentes normales. La mejor vista se obtiene desde el puente Maxbrücke al atardecer, cuando las construcciones medievales se reflejan en el agua.
Hospital del Espíritu Santo: la postal clásica
El Heilig-Geist-Spital sobre el río es la foto que nadie se va sin hacer. Los arcos reflejados en el Pegnitz crean una imagen casi perfecta. Pasa por el Museumsbrücke para la mejor perspectiva.
La historia oscura: enfrentar el pasado nazi
Núremberg tiene una relación incómoda pero honesta con su pasado. Hitler eligió esta ciudad para los Congresos del Partido Nazi (Reichsparteitage) precisamente por su importancia en la historia germánica medieval. Quería apropiarse de ese simbolismo imperial para legitimar su régimen.
El Campo Zeppelin: arquitectura del terror
Los restos del Zeppelinfeld y la tribuna donde Hitler arengaba a las masas siguen en pie, a 15 minutos en tranvía del centro. El Centro de Documentación (Dokuzentrum) lleva en renovación profunda desde 2021, con finalización prevista para finales de 2025 o 2026. Actualmente hay una exposición interina más pequeña, lo que decepciona a quien espera el museo completo. Verifica el estado actual antes de ir.
Sala 600: donde se juzgó al nazismo
El Memorium Nuremberg Trials y la histórica Sala 600 del Palacio de Justicia están a las afueras del casco antiguo. Aquí se celebraron los Juicios de Núremberg (1945-1946) donde los principales criminales nazis fueron juzgados. La ciudad fue elegida por el simbolismo de juzgar al nazismo en su cuna ideológica y porque el Palacio de Justicia estaba intacto.
La Sala 600 sigue siendo un tribunal activo ocasionalmente, aunque cada vez menos. Si hay juicio, el acceso a la sala puede estar cerrado aunque el museo permanece abierto. Conviene verificarlo antes.
Gastronomía franconia: más allá de las salchichas
Aquí va un dato importante: los habitantes de Núremberg son franconios (Franken), no bávaros. Baviera se anexionó Franconia por orden de Napoleón y la distinción cultural persiste. Llamarles bávaros puede considerarse una pequeña ofensa, así que mejor usar "franconio" cuando hables de tradiciones locales.
Nürnberger Rostbratwurst: la salchicha con IGP
La salchicha de Núremberg tiene Indicación Geográfica Protegida. Por ley debe medir entre 7 y 9 cm y pesar menos de 25g. Se comen típicamente "Drei im Weggla": tres salchichas en un panecillo con mostaza. Nunca con ketchup, eso es un sacrilegio. La mostaza (Senf) o el rábano picante (Kren) son los acompañamientos correctos.
Las encontrarás en prácticamente cualquier puesto de comida callejera. Son baratas, deliciosas y perfectas para comer mientras caminas.
Lebkuchen: no todas son iguales
Núremberg es famosa por su pan de jengibre (Lebkuchen), especialmente en Navidad. Pero ojo: busca los que llevan la etiqueta "Elisenlebkuchen". Son los de alta calidad con casi nada de harina y muchas nueces. Los otros son galletas normales de supermercado.
Las cuevas de cerveza subterráneas
Bajo la ciudad hay un laberinto de Felsengänge (sótanos de roca) excavados desde el siglo XIV para madurar y almacenar cerveza. Se pueden visitar con tour guiado y la temperatura constante de 8-10°C era perfecta para la cerveza roja (Rotbier) tradicional de Núremberg.
Dónde alojarse según tu estilo de viaje
El casco antiguo dentro de las murallas es la zona más demandada, especialmente en diciembre cuando el mercado de Navidad dispara precios y ocupación al 100%. Reserva con meses de antelación si viajas en Navidad.
Para presupuestos ajustados
Los hostales cerca de la estación central ofrecen buena relación calidad-precio y conexión perfecta con el transporte público. La cadena A&O Hostels tiene opciones con habitaciones privadas además de dormitorios compartidos.
Gama media con encanto
Busca hoteles en Gostenhof, barrio moderno justo fuera del casco antiguo con ambiente local, restaurantes auténticos y precios más razonables. Está a 10 minutos caminando del centro histórico.
Experiencia boutique
Las casas históricas reconvertidas en hoteles boutique en Weissgerbergasse o cerca del castillo ofrecen la experiencia más auténtica. Vigas de madera, escaleras empinadas y vistas a los tejados medievales.
Cuándo visitar Núremberg: el timing lo es todo
La mejor época: primavera y principios de otoño
Mayo, junio y septiembre combinan clima agradable, menos turistas que en verano y festivales como la Blaue Nacht (Noche Azul) en mayo, cuando arte y luces toman la ciudad. El Volksfest (fiesta popular) en septiembre ofrece cerveza al aire libre sin las multitudes de la Oktoberfest de Múnich.
Diciembre: único pero extremo
El Christkindlesmarkt es genuinamente mágico, pero prepárate para multitudes abrumadoras, precios hoteleros estratosféricos y calles abarrotadas. Si vas, llega temprano en la mañana o en días laborables.
Evita enero y febrero
El clima es gris y frío, muchos museos cierran por mantenimiento y la ciudad pierde parte de su encanto invernal tras las fiestas navideñas.
Excursiones desde Núremberg
Fürth: la vecina olvidada
A solo 8 km en metro (línea U1), Fürth fue menos bombardeada que Núremberg y conserva arquitectura historicista intacta. Es perfecta para escapar del turismo masivo y ver una ciudad franconia auténtica.
Bamberg: Patrimonio UNESCO
A 60 km (40 minutos en tren), Bamberg es llamada la "Roma de Franconia" por sus siete colinas. Su cerveza ahumada (Rauchbier) es única en el mundo. Vale la pena dedicarle un día completo.
Rothenburg ob der Tauber: el pueblo de cuento
A 80 km, este pueblo medieval es el arquetipo de la Alemania de postal. Accesible en tren con transbordos o mediante tour organizado. Si vas por tu cuenta, consulta horarios porque las conexiones no son muy frecuentes.
Playmobil FunPark
A 15 km en Zirndorf, perfecto si viajas con niños pequeños. No es un parque de atracciones con montañas rusas sino un espacio de juego activo basado en los famosos juguetes.
Consejos prácticos que marcan la diferencia
- Domingos muertos: Como en toda Alemania, las tiendas cierran en domingo. Los museos y restaurantes abren, pero si necesitas comprar algo, hazlo el sábado.
- Agua del grifo: Es potable y de excelente calidad. Lleva tu botella reutilizable.
- Inglés ampliamente hablado: Especialmente en zonas turísticas, hoteles y restaurantes. El dialecto local es el franconio oriental (Fränkisch), bastante diferente del alemán estándar.
- Los calabozos medievales: En el sótano del Ayuntamiento se conservan las celdas donde esperaban los prisioneros. Curiosidad: la manutención del preso corría de su cuenta o de su familia, no del gobierno.
- Whispering Arches: En los arcos de piedra frente a la Frauenkirche, dos personas en extremos opuestos pueden susurrar y oírse perfectamente gracias a la acústica de la piedra.
Un destino que exige más de una visita
Núremberg no es una ciudad que se deje conocer en un día apresurado entre selfies. Necesitas al menos dos días completos para hacer justicia a su complejidad: uno para el esplendor medieval del castillo, las iglesias y el casco antiguo; otro para confrontar su historia del siglo XX entre el Campo Zeppelin y la Sala 600.
Pero si puedes permitirte un tercero, dedícalo a perderte por sus callejuelas, descubrir talleres de artesanos en el Handwerkerhof, comer Drei im Weggla en un puesto callejero mientras observas la vida local en la Hauptmarkt, o simplemente sentarte junto al Pegnitz con una cerveza franconia viendo pasar el atardecer.
Esta ciudad reconstruida piedra a piedra de sus cenizas te enseña que la memoria histórica no es un lastre sino una responsabilidad, que mirar de frente tanto la gloria como la vergüenza es el único camino hacia la dignidad. Y que las salchichas pequeñas, cuando tienen Indicación Geográfica Protegida, merecen todo el respeto del mundo.
Si Núremberg te conquistó con su dualidad histórica y su autenticidad franconia, amplía tu viaje alemán explorando contrastes fascinantes: consulta nuestra guía de Múnich para sumergirte en la capital bávara con sus jardines cerveceros y museos de clase mundial, o descubre Berlín si buscas la vanguardia cultural y artística en una ciudad que reinventa constantemente su identidad. Para vivir la elegancia hanseática y la energía portuaria del norte, nuestra guía de Hamburgo te mostrará otra cara de Alemania completamente diferente.
Fotografía principal de Kadir Celep
