Lenbachhaus

Lenbachhaus (Galería Municipal)

Un edificio de metal dorado que brilla bajo el sol de Baviera junto a una villa toscana del siglo XIX. Esta unión arquitectónica imposible es el Lenbachhaus (Galería Municipal), el museo que alberga la colección más importante del mundo del movimiento artístico El Jinete Azul (Der Blaue Reiter). Si los nombres de Wassily Kandinsky, Franz Marc o Paul Klee significan algo para ti, este lugar es una peregrinación obligada.

Pero la historia detrás de estas obras es tan fascinante como los cuadros mismos. Durante el régimen nazi, estas pinturas fueron declaradas "arte degenerado" y condenadas a la destrucción. Una mujer valiente, Gabriele Münter, las escondió en el sótano de su casa durante décadas, arriesgando su vida. En 1957, con 80 años, las donó al museo en un acto que transformó al Lenbachhaus de una galería local en un centro de referencia mundial del arte moderno.

Información práctica para tu visita

Horarios y tarifas del Lenbachhaus

El museo abre de martes a domingo de 10:00 a 18:00, excepto los martes que cierra a las 20:00 (perfecto para una visita vespertina). Los lunes permanece cerrado. La entrada general cuesta 10€ para adultos, mientras que estudiantes y jubilados pagan 5€. Los menores de 18 años entran gratis.

Aquí va un dato importante que confunde a muchos visitantes: a diferencia de las Pinacotecas estatales vecinas, el Lenbachhaus no ofrece entrada de 1€ los domingos. ¿La razón? Es un museo municipal, no estatal, por lo que tiene políticas de precios distintas. Si planeas visitarlo más de dos veces, el pase anual de 20€ es una ganga absoluta.

La audioguía está incluida en el precio y disponible en español, lo cual marca la diferencia para entender el contexto histórico de las obras. Dedica entre 1.5 y 2 horas para una visita completa que incluya tanto la colección permanente como el jardín.

Cómo llegar al museo

Desde la Marienplatz o la Estación Central (Hauptbahnhof), toma la línea U2 del metro dirección Feldmoching hasta la parada Königsplatz (Plaza del Rey). El museo está literalmente a 2 minutos a pie de la salida marcada como "Lenbachhaus". También puedes usar el autobús 100 (Museenlinie), que conecta todos los museos principales de Múnich.

Si te alojas en el centro, caminar desde la Hauptbahnhof son solo 10-15 minutos por la Luisenstraße hacia el norte. Nuestro consejo: evita ir en coche. El museo no tiene parking propio y encontrar sitio en las calles aledañas es una odisea cara y frustrante.

La colección que cambió la historia del arte

El hogar del Jinete Azul

Ningún otro lugar en el mundo concentra tal cantidad de obras maestras del expresionismo alemán. Las salas dedicadas a El Jinete Azul son el corazón palpitante del museo. Aquí verás los cuadros que rompieron todas las reglas del arte académico: colores puros aplicados directamente del tubo, formas simplificadas hasta la abstracción, emoción pura traducida en pinceladas violentas.

Kandinsky está representado con obras clave de su evolución desde el paisajismo hasta la abstracción total. Franz Marc y sus caballos azules icónicos te esperan en varias salas (aunque ten en cuenta que algunas piezas importantes rotan por exposiciones internacionales). La iluminación LED diseñada por Norman Foster es un prodigio técnico: los colores brillan con una intensidad que otros museos no logran, sin distorsionar los tonos originales.

Lo que más impresiona es poder rastrear la evolución completa del movimiento en una sola visita. Desde los primeros experimentos coloristas de Gabriele Münter en Murnau hasta las composiciones totalmente abstractas de Kandinsky. Es como leer un libro de historia del arte donde cada sala es un capítulo nuevo.

El contraste brutal: de Franz von Lenbach al arte contemporáneo

El museo nació como la villa privada de Franz von Lenbach, el retratista más rico y famoso de la Alemania del siglo XIX. Las habitaciones originales se conservan intactas: muebles oscuros de caoba, tapices pesados, retratos solemnes de Bismarck y la aristocracia. El ambiente es opresivo, formal, el epítome del arte "oficial" decimonónico.

Cuando pasas de estas salas oscuras a las galerías blancas y luminosas donde cuelgan los cuadros de El Jinete Azul, el contraste te golpea físicamente. Es la rebelión visual hecha arquitectura. Entiendes de golpe por qué estos artistas fueron tan revolucionarios: se rebelaban contra exactamente este tipo de arte conservador y rígido que ves en las habitaciones de Lenbach.

El Kunstbau: el secreto mejor guardado

Aquí viene el error más común de los visitantes: muchos salen del edificio principal sin saber que su entrada incluye el Kunstbau, un espacio de exposiciones único situado literalmente dentro de la estación de metro Königsplatz. Tienes que salir del museo, cruzar la calle y bajar por las escaleras mecánicas del metro.

Es una sala subterránea vasta, sin columnas, que se usa para instalaciones de arte contemporáneo de gran formato. La sensación es surrealista: estás viendo arte de vanguardia mientras escuchas el rumor de los trenes pasando. Las exposiciones cambian regularmente, y a veces incluyen obras de Joseph Beuys, del que el museo posee la importante instalación "Show your wound".

La arquitectura: cuando Foster conoció a Florencia

La renovación de Norman Foster entre 2009 y 2013 añadió un ala completamente nueva al museo. Y no es cualquier añadido: es un edificio de tubos metálicos dorados que brilla como un lingote de oro bajo el sol bávaro. La fachada no es pintura, sino una aleación de cobre y aluminio que mantiene su tono cálido sin oxidarse hacia el verde.

El punto culminante arquitectónico es el atrio central, donde lo viejo y lo nuevo se encuentran. Aquí cuelga "Wirbelwerk", una espiral gigante de colores del artista Olafur Eliasson que se ha convertido en el spot de Instagram del museo. La luz entra por el techo acristalado y la instalación proyecta sombras de colores que cambian según la hora del día.

Foster resolvió un problema crucial para un museo de arte expresionista: la iluminación. Los colores intensos de Kandinsky, Marc y Münter necesitan luz natural pero sin dañar las obras. El sistema de claraboyas y difusores que diseñó es tan efectivo que parece magia: las salas están bañadas en luz suave y uniforme que hace que los azules profundos y los amarillos vibrantes exploten con una intensidad que no he visto en ningún otro museo de arte moderno.

Consejos de experto para aprovechar tu visita

Cuándo ir y cómo organizar tu tiempo

Los martes por la tarde entre las 17:00 y 20:00 son el momento ideal. Los grupos escolares y turistas de día ya se han ido, la luz vespertina hace que la fachada dorada sea espectacular, y tienes el museo casi para ti solo. Si solo puedes ir entre semana, llega a las 10:00 en punto cuando abren.

Empieza por las salas del Jinete Azul en el segundo piso del ala nueva. Esta es la razón principal de tu visita, así que dedícales tiempo cuando estés fresco y con energía. Luego baja a las habitaciones de Lenbach para el contraste histórico. Deja el arte contemporáneo del primer piso para el final, cuando ya hayas absorbido lo esencial.

No te saltes el jardín. Es un oasis escondido con fuentes, estatuas y bancos donde puedes procesar todo lo que has visto. Es gratuito y puedes acceder desde la cafetería sin necesidad de entrada al museo.

El restaurante Ella y dónde comer

El Café Ella dentro del museo (llamado así por el apodo cariñoso que Kandinsky usaba para Gabriele Münter) ofrece cocina italo-bávara con terraza al jardín. Los precios son medio-altos pero la ubicación es inmejorable para un descanso a media visita.

Si buscas algo más auténtico y económico, camina 400 metros hasta Steinheil 16, un local famoso entre estudiantes y múnicheses por sus Schnitzels gigantes a precios razonables. Llega antes de las 13:00 o después de las 14:30 para evitar la hora punta del almuerzo.

Servicios útiles

El museo es totalmente accesible para sillas de ruedas, con rampas y ascensores en todo el recorrido. Prestan sillas de ruedas y taburetes plegables sin coste. El guardarropa es gratuito y muy recomendable: las salas tienen temperatura controlada y cargar con abrigos y mochilas te cansa rápido.

La tienda del museo merece una visita aunque no compres nada. Los pósters son reproducciones de alta calidad muy superiores a los souvenirs turísticos genéricos, y tienen una selección excelente de libros de arte en varios idiomas, incluido español.

El distrito Kunstareal: qué más ver en la zona

El Lenbachhaus forma parte del Kunstareal (Área de los Museos), uno de los barrios con mayor concentración de museos de Europa. Literalmente a 50 metros está la Königsplatz, una plaza monumental neoclásica con la Propyläen (puerta ceremonial estilo griego) perfecta para fotos.

A 200 metros está el NS-Dokumentationszentrum, un cubo blanco moderno dedicado a la historia del nacionalsocialismo en Múnich. La visita es dura emocionalmente pero crucial para entender el contexto histórico de por qué el arte expresionista fue perseguido. La combinación de ambos museos en una mañana te da una perspectiva completa del arte y la política del siglo XX alemán.

Si te sobra tiempo, la Glyptothek (museo de escultura griega y romana) está justo enfrente, aunque actualmente está en renovación parcial.

Para fotógrafos: los mejores encuadres

El exterior del museo ofrece composiciones espectaculares. La fachada dorada al atardecer (entre las 16:00 y 18:00 en invierno, 19:00-20:30 en verano) refleja la luz de forma increíble. Busca ángulos que capturen tanto la villa amarilla toscana como la extensión moderna para mostrar el choque de épocas en un solo frame.

Dentro, se permite fotografía sin flash ni trípode en la colección permanente. El atrio con la instalación de Eliasson es el spot más fotogénico, pero prueba también encuadres diagonales desde las escaleras que conectan los diferentes niveles: la geometría de Foster crea líneas muy potentes.

Un museo que merece toda tu atención

El Lenbachhaus no es solo un museo más en el circuito turístico de Múnich. Es el lugar donde el arte moderno se salvó de la destrucción gracias al coraje de una mujer, donde la arquitectura del siglo XIX dialoga con el diseño del XXI, y donde puedes ver la mayor colección del mundo de un movimiento artístico que cambió para siempre nuestra forma de entender el color y la emoción en la pintura.

Dedícale el tiempo que merece. No es el típico museo donde pasas corriendo entre obras maestras reconocibles. Aquí la magia está en poder seguir la evolución completa de ideas revolucionarias, en entender por qué estos cuadros fueron tan peligrosos para el nazismo, y en experimentar el contraste visual entre el arte oficial y la rebelión expresionista.

Si visitas Múnich y el arte moderno te importa aunque sea remotamente, el Lenbachhaus no es opcional. Es esencial. Y si quieres profundizar en el contexto histórico de la ciudad, combínalo con nuestra guía del centro histórico de Múnich y el recorrido por el Kunstareal para una experiencia cultural completa.

Fotografía principal de Rufus46, CC BY-SA 3.0, Link

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