Múnich

Múnich es esa rareza alemana donde ejecutivos de BMW comparten mesa de Biergarten con locales en Lederhosen auténticos (no disfraz turístico), donde surfistas cabalgan una ola artificial en pleno centro urbano incluso con nieve, y donde el desayuno tradicional incluye cerveza a las 10 de la mañana sin que nadie levante una ceja. Con 1.6 millones de habitantes, esta ciudad a orillas del río Isar combina la eficiencia germana con una relajación mediterránea inesperada, especialmente cuando el sol brilla sobre sus jardines de cerveza o el viento Föhn sopla desde los Alpes trayendo cielos imposiblemente azules.
Fundada oficialmente en 1158 por Enrique el León, Múnich ha evolucionado desde un asentamiento de monjes (de ahí su nombre, del alemán "Mönchen") hasta convertirse en un hub tecnológico global donde Apple, Google y Microsoft tienen sus sedes alemanas. Pero aquí está lo interesante: la ciudad nunca ha renunciado a sus raíces bávaras. Es el único lugar donde verás a un ingeniero de 30 años llegar al trabajo en traje típico regional sin ironía alguna.
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Información práctica esencial
Cómo llegar y moverse
El Aeropuerto Franz Josef Strauss (MUC) conecta Múnich con el mundo entero. Para llegar al centro, las líneas S1 o S8 del S-Bahn tardan entre 35-40 minutos y cuestan alrededor de 14-15 euros. Si vienes cargado de equipaje o en grupo, considera el Airport-City-Day-Ticket que incluye el trayecto más transporte ilimitado por la zona central el resto del día. Los taxis rondan los 80-100 euros, aunque algunos ofrecen tarifa fija si reservas con anticipación.
La Hauptbahnhof (estación central) es tu conexión ferroviaria con toda Europa, ubicada cénticamente aunque la zona inmediatamente al sur no es la más pintoresca de la ciudad. Los autobuses internacionales llegan a la ZOB (Zentraler Omnibusbahnhof) en Hackerbrücke, a solo una parada de S-Bahn de la estación principal.
El sistema de transporte público MVV (Münchner Verkehrs- und Tarifverbund) es extraordinariamente eficiente. La zona M cubre todas las atracciones turísticas principales. Los precios actualizados para 2026 son: billete sencillo 4,10 euros, billete diario individual entre 9,20-10 euros, y tiras de 10 viajes por 17,80 euros (cada trayecto en zona M consume 2 tiras, ideal si viajas en grupo). Novedad importante: el billete diario ahora permite llevar hasta 3 niños de 6-14 años gratis, perfecto para familias.
Si planeas quedarte más de 5 días o hacer excursiones a Salzburgo o los castillos bávaros, el Deutschlandticket a 58 euros mensuales es imbatible: válido en todo el transporte regional de Alemania.
Advertencia crítica: Valida siempre tu billete antes de subir (en estaciones de metro/tren) o dentro del vehículo (bus/tranvía). Viajar sin billete validado te costará una multa de 60 euros, y los inspectores son implacables. Los alemanes no negocian esto.
Dinero y pagos
Múnich usa el euro como moneda, pero aquí viene el choque cultural: "Cash is King" sigue siendo la regla en panaderías pequeñas, quioscos tradicionales y algunos Biergärten históricos. Aunque la aceptación de tarjetas ha mejorado dramáticamente en los últimos años, lleva siempre efectivo en el bolsillo. Encontrarás cajeros automáticos por toda la ciudad, y el agua del grifo es potable y de excelente calidad (proviene directamente de los Alpes), así que ahórrate el agua embotellada.
Buena noticia: Múnich no tiene tasa turística. Aunque la ciudad intentó implementarla en 2024-2025, el gobierno estatal de Baviera bloqueó legalmente las tasas de pernoctación, así que el precio que ves en tu alojamiento es el precio final.
Horarios comerciales y costumbres locales
Los domingos en Múnich son sagrados en el sentido literal: todo cierra. Supermercados, tiendas, farmacias (excepto las de guardia), todo. Solo encontrarás comercios abiertos en la Estación Central y el aeropuerto. Planifica tus compras con antelación o te encontrarás un domingo sin provisiones. De lunes a sábado, las tiendas pueden abrir hasta las 20:00 como máximo legal.
Dos errores que te marcarán instantáneamente como turista despistado: cruzar en rojo (jaywalking) está muy mal visto socialmente, especialmente si hay niños cerca, y puedes ser multado o regañado públicamente por locales indignados. Y lo más peligroso: caminar por el carril bici. Los carriles están a menudo en la acera, marcados sutilmente con otro color de adoquín o señalización discreta. Los ciclistas van rápido y son agresivos si invades su espacio. Mantén los ojos abiertos.
El corazón de Múnich: Marienplatz y el Altstadt
La Marienplatz es el kilómetro cero de Múnich, una plaza peatonal dominada por el Neues Rathaus (Nuevo Ayuntamiento), un edificio neogótico de 1908 cuya torre alberga el Glockenspiel, un carrillón mecánico que representa escenas históricas. El espectáculo se activa a las 11:00 y 12:00 (y a las 17:00 de marzo a octubre), atrayendo multitudes de turistas con las cámaras en alto. Nuestro consejo: si quieres una foto sin cabezas ajenas bloqueando el encuadre, llega 15 minutos antes y posiciónate estratégicamente en el lado este de la plaza.
A pocos pasos, la Frauenkirche (Iglesia de Nuestra Señora) es el símbolo arquitectónico de la ciudad con sus torres gemelas coronadas por cúpulas de cobre verde. Una leyenda local cuenta que el diablo dejó su huella en el suelo de entrada cuando el arquitecto le engañó sobre las ventanas. Busca la marca negra en el suelo: se ha convertido en un punto de peregrinación turística.
Para las mejores vistas panorámicas de la ciudad, sube los 306 escalones (no hay ascensor) de la Alter Peter (iglesia de San Pedro), la iglesia más antigua de Múnich. Desde arriba ves la Marienplatz, el Ayuntamiento, la Frauenkirche y, en días despejados, la cordillera alpina creando un telón de fondo espectacular. Entrada: alrededor de 5 euros. Vale cada centavo, pero no lo intentes si tienes problemas de rodillas.
El Viktualienmarkt, el mercado de abastos permanente a dos minutos de Marienplatz, es donde los muniqueses compran desde 1807. Aquí encontrarás quesos artesanales bávaros, salchichas frescas, frutas alpinas y flores. En el centro hay un Biergarten rotativo (cada seis semanas cambia la cervecería) donde locales y turistas comparten mesas comunales bajo castaños centenarios. Perfecto para un almuerzo informal con Obazda (paté de queso bávaro picante) y un pretzel del tamaño de tu cabeza.
Palacios y residencias reales
El Residenz München es uno de los palacios urbanos más grandes de Europa, residencia de los duques, príncipes electores y reyes de Baviera durante más de cuatro siglos. El complejo es enorme: 130 salas abiertas al público que abarcan desde el Renacimiento hasta el Neoclasicismo. No intentes verlo todo en una visita o acabarás con fatiga museística aguda. Prioriza el Antiquarium (la sala renacentista más impresionante al norte de los Alpes), la Schatzkammer (cámara del tesoro con coronas y joyas) y los Apartamentos Reales.
La entrada ronda los 9-13 euros según lo que incluyas. Planifica al menos 2-3 horas. Los audioguías están incluidos y son fundamentales para entender lo que ves.
El Palacio de Nymphenburg es el "Versalles bávaro", la residencia de verano de los Wittelsbach ubicada en el oeste de la ciudad (llegas fácilmente con el tranvía línea 17). El palacio barroco está rodeado de jardines formales y naturales que se extienden por más de 200 hectáreas. Dentro, no te pierdas la Schönheitengalerie (Galería de Bellezas), 36 retratos de mujeres hermosas que el Rey Luis I encargó, independientemente de su clase social, un proyecto escandaloso para la época.
Los jardines son de acceso gratuito y perfectos para pasear en bicicleta o hacer un picnic. Los canales, fuentes y pabellones de caza son dignos de una tarde entera. En invierno, si hace suficiente frío, los canales se congelan y los locales patinan sobre hielo.
Tesoros artísticos: el Kunstareal
El Kunstareal (Barrio del Arte) concentra ocho museos de categoría mundial en pocas manzanas. Para los amantes del arte, esto es el paraíso o la pesadilla logística, dependiendo de cuánto tiempo tengas.
La Alte Pinakothek alberga una de las colecciones de pintura antigua más importantes del mundo: Durero, Rubens, Rembrandt, El Greco. La arquitectura neoclásica del edificio de Leo von Klenze (1836) es en sí misma una obra de arte. Dedica al menos medio día si realmente quieres apreciar los maestros flamencos y alemanes. Entrada: alrededor de 8-10 euros. Los domingos la entrada cuesta solo 1 euro, pero las salas están considerablemente más llenas.
La Neue Pinakothek continúa la historia del arte donde la Alte lo deja: desde el Rococó hasta el Modernismo temprano. Aquí encuentras impresionistas franceses, simbolistas y obras del movimiento romántico alemán. Si solo tienes tiempo para una, elige según tus gustos: Alte para maestros antiguos, Neue para siglo XIX.
El Pinakothek der Moderne es el museo de arte moderno y diseño, con Picasso, Warhol, Kandinsky y una colección de diseño industrial que incluye desde sillas Bauhaus hasta prototipos de BMW. La arquitectura contemporánea del edificio (Stephan Braunfels, 2002) contrasta deliberadamente con sus hermanas neoclásicas.
El Lenbachhaus merece mención especial por su colección del movimiento expresionista Der Blaue Reiter (El Jinete Azul), fundado en Múnich por Kandinsky, Marc y otros. Si te interesa el expresionismo alemán, este museo es una peregrinación obligatoria.
Para los amantes de la ciencia, el Deutsches Museum es el museo de ciencia y tecnología más grande del mundo, con exhibiciones que van desde la minería medieval hasta la física cuántica. Es tan grande que necesitarías días para verlo completo. Prioriza las secciones que más te interesen: aviación, tecnología marina, física de partículas, o la reconstrucción de minas bajo tierra.
El Englischer Garten: el gran pulmón verde
El Englischer Garten (Jardín Inglés) es uno de los parques urbanos más grandes del mundo, más extenso que el Central Park de Nueva York. Creado en 1789, este parque de estilo paisajista inglés se extiende desde el centro hasta los suburbios del norte, atravesado por el río Isar y salpicado de Biergärten, senderos para correr y praderas donde los muniqueses practican FKK (nudismo) sin ningún pudor.
La atracción más famosa es la Eisbachwelle, una ola artificial permanente en el arroyo Eisbach donde surfistas de todos los niveles cabalgan la corriente todo el año, incluso con nieve cayendo. Es un espectáculo único en el mundo: ver a surfistas con trajes de neopreno completos en pleno invierno muniqués, rodeados de gente en abrigos de plumas. El mejor punto de observación es el puente de Prinzregentenstraße. Llega temprano si quieres ver a los mejores surfistas (suelen ir por la mañana antes del trabajo).
La Torre China (Chinesischer Turm) es un pagoda de madera de 25 metros que alberga uno de los Biergärten más populares de la ciudad. Con capacidad para 7,000 personas, en verano este lugar es una institución social: música tradicional bávara en directo, familias enteras con manteles y picnics completos (recuerda: en los Biergärten auténticos tienes derecho a traer tu propia comida siempre que compres la bebida), y turistas tratando de entender la dinámica de las mesas comunales.
Para una experiencia más tranquila, el Monopteros, un templete griego en una colina, ofrece vistas fotogénicas del skyline de Múnich. Es particularmente popular al atardecer, aunque también es zona conocida de FKK en verano (no te sorprendas).
Oktoberfest y la cultura cervecera
Aquí va el error número uno de los turistas: el Oktoberfest empieza en septiembre, no en octubre. Específicamente, desde mediados de septiembre hasta el primer fin de semana de octubre. Si llegas el 5 de octubre pensando que empieza la fiesta, te llevarás una decepción.
El Oktoberfest se celebra en el Theresienwiese (Wiesn para los locales) desde 1810. Hoy es el festival de cerveza más grande del mundo: 14 enormes carpas operadas por las seis grandes cervecerías de Múnich (Hofbräu, Paulaner, Spaten, Augustiner, Löwenbräu, Hacker-Pschorr), atracciones de feria, y 6 millones de visitantes en dos semanas.
Consejos prácticos para el Oktoberfest:
- Reserva alojamiento con 6-10 meses de antelación, o alójate en ciudades cercanas como Augsburgo y muévete en tren
- Las carpas abren a las 10:00 am. Llega temprano (antes de las 12:00) o no encontrarás mesa
- Solo puedes pedir cerveza si estás sentado en una mesa
- El Maß (jarra de 1 litro) cuesta alrededor de 13-15 euros en 2026
- La propina está incluida, pero se agradece redondear
- Viste con traje típico si quieres (muchos locales lo hacen), pero no es obligatorio
- Los fines de semana son caos absoluto; los días de semana son más manejables
Pero Múnich no es solo Oktoberfest. Los Biergärten funcionan de abril a octubre (cuando hace suficiente calor). Nuestras recomendaciones auténticas:
El Hofbräuhaus es el más turístico pero también el más histórico (fundado en 1589 por el Duque Guillermo V). Música en vivo, ambiente ruidoso, turistas de todo el mundo brindando con jarras de cerveza. Es un cliché, pero un cliché divertido si lo tomas como lo que es. Prueba el Schweinshaxe (codillo de cerdo) o la Weißwurst (salchicha blanca bávara).
Para una experiencia más local, el Augustiner-Bräu en Landsberger Straße es considerado por muchos muniqueses como la mejor cerveza de la ciudad. Menos turistas, más trabajadores de cuello azul disfrutando su cerveza después del turno. La cerveza Augustiner todavía se sirve de barril de madera, no de tanques de acero, lo que los puristas juran que marca la diferencia.
La Weißwurst y sus reglas sagradas
El Weißwurstfrühstück (desayuno de salchicha blanca) es una institución bávara con reglas estrictas:
- Se come solo antes del mediodía (la regla tradicional dice que la salchicha "no puede oír las campanas de las 12")
- Se sirve con pretzel dulce, mostaza dulce (Weißwurstsenf), y cerveza de trigo (Weißbier)
- Se "chupa" de la piel o se pela con cuchillo, pero nunca se come la piel
- Esto es desayuno, no almuerzo, así que no extrañarse de ver locales tomando cerveza a las 10 de la mañana
Cuando brindas en Baviera, hay una regla no escrita pero seriamente tomada: mira a los ojos de la persona con quien chocas las jarras. No hacerlo se considera que trae 7 años de mala suerte sexual. Los bávaros no bromean con sus supersticiones cerveceras.
Gastronomía más allá de la cerveza
Múnich tiene 10 restaurantes con estrellas Michelin, demostrando que la alta gastronomía ha encontrado su lugar junto a las Brotzeit (meriendas bávaras) tradicionales.
El Tantris es la leyenda, dos estrellas Michelin desde los años 70, con una decoración interior naranja-psicodélica que es un monumento al diseño de los 70. Caro (menú degustación desde 250 euros), pero una experiencia culinaria que define la gastronomía alemana moderna.
Para algo más accesible pero igualmente memorable, Wirtshaus in der Au sirve cocina bávara elevada en un ambiente tradicional sin pretensiones. El Kalbsbeuschel (menudillos de ternera en salsa cremosa) es una especialidad que no encuentras en menús turísticos pero que los locales adoran.
Los mercados son tu mejor aliado para comida rápida de calidad. Además del Viktualienmarkt, el Pasinger Viktualienmarkt en el oeste es menos conocido por turistas pero igual de auténtico. El Schrannenhalle en el centro tiene puestos gourmet desde sushi hasta quesos franceses.
Para dulces, Café Glockenspiel en Marienplatz tiene los mejores Apfelstrudel de la ciudad (según opinión editorial muy fundamentada en numerosas catas). El Café Frischhut cerca de Viktualienmarkt vende Schmalzgebäck (donuts bávaros fritos) desde 1973, perfectos para desayuno con café.
Dónde dormir: por zonas y presupuesto
Altstadt-Lehel (Centro Histórico) es la ubicación premium: caminando a todas las atracciones principales, pero también la más cara. El Hotel Vier Jahreszeiten Kempinski es el lujo clásico muniqués si el presupuesto no es problema. Para algo más asequible pero aún céntrico, Hotel am Markt ofrece habitaciones limpias y ubicación inmejorable a precios medios.
Maxvorstadt (Barrio de los Museos) pone el Kunstareal a tus pies y es más tranquilo que el centro. Perfecto si priorizas museos sobre vida nocturna. Hotel Marienbad combina diseño art nouveau con comodidades modernas.
Schwabing al norte era el barrio bohemio en los años 60 (donde vivían los artistas del Blaue Reiter). Hoy es más gentrificado pero conserva un ambiente relajado con cafés literarios, boutiques independientes y el Englischer Garten en tu puerta. Gästehaus Englischer Garten es una pensión encantadora en una villa antigua.
Glockenbachviertel es el barrio gay-friendly y hipster, lleno de bares de cócteles, galerías de arte independiente y restaurantes de fusión. La vida nocturna aquí es más alternativa que en el centro. Alquileres vacacionales tipo Airbnb funcionan bien en esta zona.
Para presupuestos ajustados, Wombat's City Hostel y Jaeger's Munich ofrecen camas desde 25-35 euros con diseño moderno y ambiente social. Ambos están bien ubicados con fácil acceso al transporte público.
Excursiones desde Múnich
El Campo de Concentración de Dachau está a solo 20 minutos en S-Bahn (línea S2 hasta Dachau, luego bus 726). Es una visita dura emocionalmente pero esencial para entender la historia del siglo XX alemán. El memorial es gratuito, pero las audioguías (muy recomendables) cuestan alrededor de 4-5 euros. Dedica al menos 3-4 horas. No es apropiado para niños pequeños.
El Castillo de Neuschwanstein, el castillo de cuento de hadas que inspiró el logo de Disney, está a unas 2 horas en tren combinado con bus. Es LA excursión de un día más popular. Advertencia crucial: debes reservar las entradas con meses de antelación, especialmente en verano. El castillo solo admite visitas guiadas en horarios específicos, y se venden completamente. Compra online en neuschwanstein.de o hohenschwangau.de.
El Lago Starnberg está a solo 30 minutos en S-Bahn (línea S6). Este lago alpino fue donde el Rey Luis II murió misteriosamente en 1886. En verano, los muniqueses vienen a nadar, hacer vela o simplemente tomar el sol en los prados junto al lago. En días despejados, las vistas de los Alpes son espectaculares. Combina bien con una visita al Castillo de Berg, donde murió Luis II (solo accesible por fuera).
Salzburgo, Austria, está a solo 1 hora 30 minutos en tren. Con el Bayern-Ticket (un pase regional de día que cubre trenes regionales en Baviera y hasta Salzburgo), puedes hacer una excursión por 27-40 euros dependiendo del número de viajeros (el precio disminuye por persona en grupos). Es perfecta para un día explorando la ciudad natal de Mozart.
La mejor época para visitar
Mayo a junio es nuestro período favorito. El clima es cálido pero no sofocante (18-25°C), los Biergärten abren pero no están abarrotados, y los precios de alojamiento son razonables. Los castaños del Englischer Garten están en flor, creando un espectáculo natural.
Septiembre (pre-Oktoberfest) es también excelente: clima agradable, menor número de turistas, y la ciudad se prepara para la temporada festiva. Si quieres Oktoberfest, planifica para mediados-finales de septiembre.
Diciembre transforma Múnich en un cuento navideño. El Christkindlmarkt en Marienplatz es uno de los mercados navideños más antiguos y hermosos de Alemania, con puestos de madera vendiendo Glühwein (vino caliente especiado), adornos de vidrio soplado y Lebkuchen (galletas de jengibre). El mercado medieval en Wittelsbacherplatz añade un toque histórico con artesanos en traje de época. Hace frío (0-5°C), pero el ambiente compensa.
Invierno (enero-febrero) es menos atractivo: gris, frío, y pocas actividades al aire libre. Sin embargo, los hoteles son más baratos, y si quieres ver a los surfistas del Eisbach contrastados contra la nieve, es el momento ideal. Los Alpes cercanos están en plena temporada de esquí.
Julio-agosto: caluroso (puede llegar a 30°C), lleno de turistas, y los muniqueses de vacaciones (muchos negocios locales cierran en agosto). Si vienes en verano, aprovecha que las piscinas públicas (Freibäder) y los lagos cercanos son perfectos para refrescarse.
Información cultural práctica
Los muniqueses tienen fama de "Grantler" (gruñones), pero es más un mecanismo de defensa que verdadera antipatía. Debajo de la superficie aparentemente brusca hay gente que valora la eficiencia, la puntualidad y seguir las reglas. Una vez que entiendes esto, navegar las interacciones sociales es más fácil.
El idioma oficial es el alemán, aunque en la ciudad se habla mayormente alemán estándar. El dialecto bávaro (Bayerisch) es casi incomprensible incluso para otros alemanes, pero lo escucharás más en pueblos circundantes que en Múnich ciudad. El inglés es ampliamente hablado en hoteles, restaurantes turísticos y entre la generación joven.
Múnich es estadísticamente la ciudad más segura de las grandes urbes alemanas. El transporte público funciona 24/7 los fines de semana (Nachtschwärmer - líneas nocturnas) y es seguro usar a cualquier hora. Las estaciones de metro son obras de arte en sí mismas: Westfriedhof, Candidplatz y Marienplatz destacan por su diseño colorido.
La accesibilidad es excelente. Casi todas las estaciones de U-Bahn y S-Bahn tienen ascensores, los buses tienen rampas, y los museos principales están adaptados para sillas de ruedas.
Múnich en tu maleta
Para cualquier época, trae calzado extremadamente cómodo. Múnich es una ciudad para caminar, con amplias zonas peatonales y distancias más largas de lo que parecen en el mapa.
Primavera/Verano:
- Capas: las mañanas pueden ser frescas (15°C) y las tardes calurosas (28°C)
- Gafas de sol: cuando el viento Föhn sopla, el cielo es increíblemente luminoso
- Botella de agua rellenable (el agua del grifo es alpina y gratuita)
Otoño:
- Chaqueta impermeable (septiembre puede ser lluvioso)
- Ropa cómoda si vas al Oktoberfest (y zapatos que puedan mojarse de cerveza)
Invierno:
- Abrigo grueso, gorro, guantes
- Botas impermeables (la nieve se convierte en aguanieve)
- Bufanda: el viento puede ser cortante
Todo el año:
- Efectivo (muchos lugares pequeños no aceptan tarjeta)
- Adaptador europeo tipo C/F
- Pequeña mochila de día para el transporte público
Vivir Múnich como un local
Alquila una bicicleta (hay estaciones MVG Rad por toda la ciudad) y recorre los carriles bici que conectan cada rincón. Múnich es una de las ciudades más amigables con las bicicletas de Alemania, pero recuerda: los ciclistas tienen reglas estrictas y esperan que peatones y autos las respeten.
Aprende a decir "Servus" (hola/adiós informal en bávaro), "Griaß di" (hola, más tradicional), y "Pfiat di" (adiós). Un simple esfuerzo lingüístico abre puertas con los muniqueses.
Respeta el ritual de sentarse en los Biergärten: si la mesa tiene mantel, está reservada o es zona de servicio (debes ordenar). Si es madera desnuda, es autoservicio y puedes traer tu comida. Nunca mezcles los dos sistemas.
Y finalmente: cuando estés en un Biergarten en una tarde soleada de junio, con un Maß de Augustiner en la mano, rodeado de castaños centenarios, observando cómo los locales despliegan manteles de cuadros y sacan salchichas caseras mientras un grupo de música tradicional bávara toca en el templete, entenderás por qué los muniqueses llaman cariñosamente a su ciudad "Millionendorf" - el pueblo del millón de habitantes. Múnich ha logrado lo imposible: ser una metrópolis global sin sacrificar el alma de un pueblo alpino. Y eso, en el siglo XXI, es su verdadero lujo.
Si Múnich te conquistó con su equilibrio entre tradición y modernidad, consulta nuestra guía de Berlín para experimentar la vanguardia cultural alemana en su máxima expresión, o descubre Hamburgo si te atrae la elegancia hanseática y la vida portuaria. Para más cultura bávara, nuestra guía de Núremberg te llevará por el corazón medieval de Franconia.
Fotografía principal de ian kelsall
